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Para controlar la luz en una habitación, muchas personas tienen dificultades a la hora de decidir entre cortinas opacas o cortinas blackout. Aunque a menudo se confunden, no responden a las mismas necesidades ni ofrecen el mismo nivel de oscurecimiento. Por eso es importante conocer en qué se diferencian para poder elegir correctamente.
Las cortinas opacas están pensadas para atenuar la luz que entra en la estancia, pero no la bloquean por completo.
Las cortinas blackout, en cambio, están diseñadas para bloquear prácticamente toda la luz natural y permiten conseguir una oscuridad muy elevada o total, siempre que el tejido y la confección sean los adecuados.
Las cortinas opacas son una buena opción:
Para reducir la claridad sin necesidad de oscurecer completamente.
En habitaciones donde la estética tiene más peso que la función de oscurecimiento total.
Para usos ocasionales o principalmente decorativos.
Las cortinas blackout son la mejor opción:
Para dormir con oscuridad total, incluso en pleno día.
En hoteles y alojamientos donde el confort del huésped es prioritario.
En hospitales, clínicas u oficinas donde se necesita un control estricto de la luz.
En espacios sin persianas.
La confección y las medidas influyen directamente en el resultado final, incluso cuando se utiliza tejido blackout.
Una cortina confeccionada a medida reduce las filtraciones laterales de luz y ofrece un rendimiento mucho mayor que una cortina estándar.
Si lo que se busca es bloquear la luz de forma eficaz y habitual, la cortina blackout es la opción adecuada.
Las cortinas opacas pueden ser suficientes para usos más decorativos o para reducir parcialmente la luz, pero no proporcionan el mismo nivel de control lumínico.
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